martes, 31 de julio de 2012

ORACION

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tu me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, que aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar por que te quiera; pues, aunque cuanto espero no esperara; lo mismo que quiero te quisiera. Amen.

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